viernes, 20 de mayo de 2011

LA HISTORIA DEL OSO PEPE

Acostumbrarse a la presencia humana puede ser fatal para cualquier animal silvestre. Especialmente si es un oso que, de pie, puede medir casi 2 metros de estatura.

El topógrafo Aldo Faro, quien trabajó durante muchos años en la sede del Instituto Nactional de Parques (INPARQUES) en Mérida, cuenta lo que sucedió alrededor del año 1953, cuando trabajaba en la construcción de las obras para la cría de truchas en La Mucuy, cerca de la ciudad de Mérida. Por las noches, los obreros hacían fiestas animadas con violines, y calentadas con miche (aguardiente propio de los campos andinos venezolanos). En el silencio del bosque dormido, la música y las carcajadas atravesaban la niebla.

Una noche el violinista dejó de tocar de pronto y señaló con su arco hacia afuera. Un joven oso frontino los contemplaba con curiosidad entre el follaje, pero huyó en cuanto la música cesó. Volvieron a tocar el violín y el animal se acercó de nuevo, como queriendo colarse en la fiesta. Mezclaron miel con miche en un plato y se lo pusieron a cierta distancia de la casa. Esperaron. Al cabo de un rato, el oso se acercó, olió el licor, bebió y le gustó.

Lo llamaron Pepe.


Las noches siguientes, al sonar el violín, Pepe regresó una y otra vez, atraído por la música, las alegres siluetas que bailaban, la luz eléctrica, la miel, el licor. Miraba a la gente con la misma curiosidad con que lo miraban a él. Le tomaron cariño. Un día se escucharon ecos de disparos en la montaña.

Pepe no regresó nunca más.
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El destino de Pepe es incierto, podríamos asumir que fue víctima de algún disparo, o en el mejor de los casos, logró huir y sobrevivió. En homenaje a aquel oso curioso, le pusimos el nombre de Pepe a la mascota de nuestro Club Amigos del Oso Frontino. De esta manera, el espíritu del oso seguirá vivo, ayudándonos a comprender y amar a la naturaleza.

La historia del oso Pepe es real y fue contada por el topógrafo Aldo Faro al biólogo Edgard Yerena durante los años 80. ¡Mil gracias por compartirla!

Selva Nublada de La Mucuy, Parque Nacional Sierra Nevada, antiguo hogar del oso Pepe.




"Pepe" figura en los materiales promocionales y educativos elaborados por el Club Amigos del Oso Frontino.


1 comentario:

eyerena dijo...

Que bueno Denis que publicas esta historia ! Es importante que datos tan pintorescos y reveladores no queden en el olvido. Creo que la historia de Pepe no fue triste. Simplemente se adentró en el bosque y los obreros no lo vieron más. En la zona, desde entonces, son habituales los rastros de oso. En Filo El Loro particularmente, y en la ruta hacia La Coromoto. Un abrazo. Edgard Yerena